En un predio baldío de la zona de Lomas de Solymar, se construyó una vivienda de un dormitorio. La consigna era construir unos 60 m2, con un presupuesto muy limitado. En el proyecto se optó por diseñar, un espacio generoso que integrara el estar comedor y la cocina, pudiendo ser dividido a futuro. Para el área del dormitorio y del baño, se empleó los mínimos reglamentarios. La imagen que le gustaba a la dueña, era de «una cabaña», por lo que se decidió hacer muros dobles, de bloque revocado interior y de revestimiento de ladrillo exterior. El techo se construyó en chapa a dos aguas, con aislación y cielorraso de madera. Para la estufa se utilizó hogar y chimenea en chapa. Las aberturas se colocaron en aluminio por el mejor costo y para evitar mantenimiento a futuro. El Proyecto elegido incluía un parrillero, una pérgola de madera y un depósito al fondo, que se postergaron para una segunda etapa de obra.